Este sitio te permitirá acceder a los artículos de Rigo Vargas publicados en el periódico "El Sol de León", en la columna del mismo título

domingo, 25 de septiembre de 2011

El Poder de la Palabra Hablada - publicado el 25 de Septiembre de 2011

El Poder de la palabra hablada.
“Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”  - Sigmund Freud
Si vas caminando por la calle y te topas con alguien conocido que tienes algún tiempo de no ver, siempre te hace las mismas preguntas: “¿Cómo estás?”, “¿Cómo te ha ido?”.  La respuesta que das, tiene mucha repercusión en tu calidad de vida. Es muy común que creas que te están preguntando por tu estabilidad financiera y la contestación tiende a ser ambigua. Si contestas que te ha ido muy bien, sientes que no estás a “tono” con la “situación” del país o del interlocutor, que en la mayoría de los casos, tiene preparada una larga lista de quejas que externarte en cuanto le devuelvas la pregunta. Por otro lado, si tu respuesta es con un desganado “Pues de todo un poco”, estás dando pie a hablar de lo bueno y lo malo que te ha pasado, y por naturaleza humana, harás énfasis en lo negativo. En cambio si contestas “Muy mal, ya ves cómo está la situación”, una sonrisa de complicidad se dibuja en el otro y te empieza a contar lo propio. Lo que no te das cuenta, es que con este hecho, (“solidarizarte” energéticamente) acabas de hacer un decreto muy poderoso en contra de ti mismo incrementado por la vibración baja de la otra persona.
Las palabras son tan importantes, que en todas las religiones se narra la creación del mundo con Dios hablando para que cada elemento se materializara: “Entonces Dios dijo: "Hágase la luz". Y la luz se hizo.”
La palabra es la primera expresión de un pensamiento en el mundo físico. Los pensamientos son energía, que al ser manifestados por el habla, impregnan el universo con ondas vibratorias que tienden a buscar otras ondas de frecuencia semejante. Precisamente a eso se le llama “Ley de Atracción”. Hay gente que se la pasa todo el tiempo quejándose de sus circunstancias, generando así un círculo vicioso donde recibirá aún más razones para seguirse lamentando. Lo que das, recibes.
El otro día me tocó escuchar un fragmento de conversación entre dos señoras de la tercera edad. Parecía una competencia a ver quién tenía más enfermedades, porque no acababa una de enlistar todo lo que le aquejaba, cuando la otra la interrumpía contestándole “Eso no es nada, lo que me detectaron a mí, eso sí que es malo…” Me imagino la cara de ambas cuando se despidieron y sobre todo los achaques que tuvieron después.
El proceso de materialización de tu entorno no es instantáneo, le lleva un tiempo en manifestarse, pero es un hecho que tus actos son consecuencia de tus palabras, así como tus palabras son consecuencia de tus pensamientos.
Vigila tus palabras y te darás cuenta que en muchas ocasiones te la pasas decretando en tu contra, por ejemplo, “No la soporto, me da en el hígado cada que llega”, “Mi jefe es un verdadero dolor de cabeza”, “No quiero volver a verla nunca”, etc. Si analizas esas frases de uso cotidiano, estás decretando que a una persona le diste el poder de afectar la salud de tu hígado, en el segundo caso, tu jefe controla si te duele o no la cabeza y en el tercer caso estás renegando de tu vista. Y te comparto algo muy importante: las células de tu cuerpo escuchan atentamente tus pedidos (no distinguen si lo que dices es en sentido figurado), más aún si éstos van cargados emocionalmente.
Existe otra característica muy interesante de las palabras pronunciadas con carga emocional: es lo que se llama “efecto boomerang”, esto es, cualquier bendición o maldición que tu boca pronuncie SIEMPRE regresará a ti amplificada, porque en el camino de ida y vuelta entre el emisor y el receptor, a esa vibración se le van adhiriendo otras de la misma frecuencia, formando un resultado de “bola de nieve” que sin duda, regresa a su lugar de origen aumentada y  reforzada.
Cuando las palabras son pronunciadas sin intención, ni carga emocional, entonces la energía que las compone se disuelve rápidamente sin efectos positivos ni negativos. Se convierten en palabras inocuas.
Observa lo que te ocurre cuando vas manejando y alguien se te cierra imprudentemente pudiendo haber causado un accidente. Tu mano se pega al claxon y tu boca empieza a proferir toda clase de insultos y palabrotas al otro conductor. Toda esa avalancha energética que le mandaste al otro y que posiblemente ni te escuchó, te llega de regreso sin demora y al final del día te das cuenta que te pasaron muchas cosas negativas y reniegas de tu suerte, cuando tú mismo fuiste la causa que provocó el efecto.
Ahora, te invito a que hagas un experimento: la próxima vez que te encuentres a alguien y te pregunte “¿Cómo estás?”, “¿Cómo te ha ido?”, contéstale “Cada día mejor”. De esa forma, obtendrás una reacción positiva de tu interlocutor y lo más importante, estarás impregnando el universo de energía positiva que volverá a ti casi de inmediato, además de que la conversación se centra en logros y no en eventos negativos.
Pon especial cuidado en las frases que comienzan con “Yo soy” ó “Yo estoy”, porque son las que tienen más repercusión en tu realidad inmediata, más aún si las pronuncias repetidamente. También considera que el uso frecuente de “malas palabras”, genera una distorsión armónica en tu campo vibracional y genera realidades adversas para ti.

¡Que tengas un maravilloso fin de semana!

domingo, 18 de septiembre de 2011

Los Actos Buenos y los Actos Malos - publicado el 18 de Septiembre de 2011

Los actos buenos y los actos malos

Desde que somos pequeños, una de las primeras cosas que aprendemos en casa es a distinguir el bien del mal. Nuestros padres nos enseñan a ser bondadosos con los otros niños, con los animales, y en general con todos los seres vivos. Pronto entendemos qué es el sufrimiento y cuál debe ser nuestra conducta para no causarlo a los demás ni a nosotros mismos. Cuando crecemos, esas mismas bases nos sirven para el resto de nuestra vida.
Con el paso del tiempo, los nuevos panoramas a los que nos vamos enfrentando, van complicando aquello, con un sinnúmero de leyes y reglas que debemos obedecer, si queremos ser aceptados e integrados a la sociedad y en caso de no hacerlo recibiremos un castigo acorde con nuestra trasgresión. Esto es, actuaremos motivados por el miedo. Pero ¿qué pasaría si dejáramos que la fuerza conductora fuera el amor? Las leyes humanas no premian a quien las obedece, y si amonestan a quien no las observa. El amor siempre recompensa.

Las costumbres y usos de una región específica tienen todo que ver con la percepción de lo bueno y lo malo. Por ejemplo, si me pierdo en el polo norte y un esquimal me encuentra casi congelado, me lleva a su iglú, me convida sopa caliente y fuego para curar la hipotermia. Y después que la fase crítica ha pasado, ¡Me ofrece a su esposa para dormir con ella y acabar de entrar en calor! Si yo opto por no tomarla, él lo considera una majadería de mi parte. El mismo escenario, pero en nuestro país, sería impensable. En arabia, los hombres pueden casarse con tantas mujeres como puedan mantener, a diferencia de México donde las relaciones son monógamas por excelencia. Lo que allá es bueno y aceptado, aquí es malo y castigado.

Ante una diversidad tan grande de opiniones y percepciones, existía en mí una gran incógnita: ¿Cómo podría diferenciar un acto bueno de un acto malo, independientemente del entorno donde se llevara a cabo? ¿Cómo poder encontrar si mis acciones eran buenas desde su esencia?
Hace algunos años, fui invitado a una cena donde se encontraban algunos monjes tibetanos que tenían una conversación muy agradable. Aproveché la ocasión para hablar con el que parecía el más simpático de todos y le expuse mi duda. La contestación que me dio fue sencilla, hermosa y directa:

“Imagina que llego a tu casa de visita y me recibes amablemente. Vengo sediento, por lo que te pido me regales un vaso con agua. De inmediato te diriges a la cocina y me lo traes. Me lo tomo y de pronto ¡caigo muerto súbitamente! Resulta que cuando tomaste el vaso para servirme el agua, no te habías percatado que tenía residuos de veneno para ratas transparente, que se disolvió con el agua y en cuanto me lo tomé, fui fulminado por un repentino paro cardiaco que me costó la vida.”
“Ahora imagina el escenario dos: llego a tu casa, te pido un vaso con agua. Vas a la cocina a servirlo, pero DELIBERADAMENTE viertes el veneno en el vaso y agitas el agua. Me lo das y al tomarlo me desplomo sin vida. “

“Si analizas ambos escenarios, los dos cuentan con los mismos elementos. En cualquiera de los dos, me cuesta la vida. La única diferencia entre uno y otro es LA INTENCION. En el primer caso, no sabías que lo que me dabas era veneno diluido, pero en el segundo caso, no sólo lo sabías, sino que actuaste a propósito. Es así que puedes determinar si un acto es bueno o malo independientemente de donde se escenifique.”
Este ejemplo aclaró absolutamente mi antigua duda. La calidad de un acto es consecuencia directa de la calidad de la intención que le precede. Mientras tus actos sean respaldados con una buena intención, siempre serán benéficos, sin importar en que entorno los lleves a cabo. No obstante debemos recordar que mi libertad termina donde empieza la de mi prójimo. No puedo por ejemplo robar a alguien por que mi hijo necesita medicina y no tengo dinero para comprársela. No debo justificar mis acciones malas auto engañándome y diciéndome a mí mismo que todo lo hago por una buena causa. Siempre existirán diversos caminos hacia lo que queremos lograr, cuando dejemos que sea el corazón quien guíe la dirección de nuestros pasos.

¡Que tengas un feliz fin de semana!

domingo, 11 de septiembre de 2011

Como Cambiar tu Realidad en Cuatro Pasos - publicada el 11 de Septiembre de 2011

Como Cambiar tu Realidad en Cuatro Pasos.
¿Existe algo en tu realidad personal que te falta?, ¿Hay algo que no te gusta y quieres cambiar?. Estoy seguro que sí. Hoy te quiero compartir un conocimiento sencillo pero poderoso. Es un proceso mediante el cual puedes cambiar tu actitud y facilitar que todo aquello que deseas, se manifieste en tu vida. Si aplicas esta simple idea cotidianamente, encontrarás que en muy poco tiempo, tu existencia comienza a transformarse.

Existe una secuencia muy sencilla de cuatro pasos, que resume el proceso de creación de todos los elementos, circunstancias y personas que forman parte de nuestro entorno. El proceso es, en estricto orden: 1- SER, 2- PENSAR, 3- HABLAR, 4- ACTUAR. Conociéndolo y aplicándolo a tu favor, los objetivos que quieras lograr se vuelven más accesibles.

Imagina que tu objetivo es el éxito, entonces primero, tienes que SER exitoso, así tendrás PENSAMIENTOS exitosos, que te llevarán a HABLAR cosas exitosas y finalmente tus ACTOS serán los de una persona exitosa. El proceso fluye con facilidad y resulta infalible cuando es bien aplicado.

Cuando no respetas el orden ni los pasos del proceso, los resultados finales son siempre adversos o poco deseables. Te pongo un ejemplo: supón que lo que quieres lograr es ser rico, y ERES pobre, PIENSAS como pobre, HABLAS como pobre, pero ACTÚAS como rico, o sea, trabajas ardua y empeñosamente. El único posible resultado es que el dinero nunca te va rendir y se te va a ir como agua entre los dedos. (Apuesto a que conoces a alguien así). Mientras no cambies tu conciencia de riqueza, el “ser pobre” acaba dominando la escena.

En el caso anterior, la conciencia de pobreza se nota cuando en lugar de pensar como hacer producir tu dinero, te la pasas pensando en pagar deudas. Cuando te expresas con frases aprendidas que te hacen daño porque son decretos, tales como “Aquí tienes tu pobre casa”, o “Soy pobre pero honrado” (como si no hubiera ricos honrados), etc. Se nota también en detalles cotidianos como cuando vas un restaurant y primero ves los precios y en base a ellos, eliges tus alimentos, no por lo que te gusta, sino por lo que sale más barato. Y también cuando te hablan de la crisis del país y te sientes solidario comentando lo mal que te ha ido, lo caro que está todo, lo mucho que te deben y no te pagan, y otras ideas por el estilo, sean ciertas o no.

El primer paso del proceso es el más sencillo: SER. Para lograrlo lo único que implica es una decisión. Decido SER feliz, SER exitoso, SER saludable. Tomar esa simple alternativa nos cuesta mucho trabajo por que hemos aprendido que el proceso es al revés. O sea, ¿Cómo puedo ser feliz si no tengo razones para serlo? Sin embargo para poder tener pensamientos o razones felices, primero debemos decidir serlo.

Al estar bien sólida mi decisión de SER, los siguientes pasos ocurren con un mínimo esfuerzo de nuestra parte. Sobre el segundo aspecto, PENSAR, lo único que tenemos que tener siempre es la actitud de “acechanza” hacia los pensamientos que nos provoquen estados emocionales negativos, y sobre todo, no permitir que nuestro pensamiento se desboque y nos haga creer que nos estamos engañando al tener imágenes mentales de algo que aún no tenemos palpable en el mundo físico. Recordemos que nuestros pensamientos son determinantes en lo que manifestamos.

HABLAR, es un acto tan importante que le dedicaremos un artículo completo. Pero para efectos del proceso que aquí estamos analizando, tendremos que procurar, como dice el Dr. Miguel Ruiz en su excepcional libro “Los Cuatro Acuerdos”, ser impecables con nuestras palabras y nunca jamás usarlas en nuestra contra. Siempre hablar con contenido positivo y constructivo.

ACTUAR, es el paso final del proceso, y es lo que nos pone en camino hacia la realización de nuestro objetivo. Todos los movimientos que hagamos irán encaminados hacia aquello que anhelamos, debido a la inercia de todos los puntos anteriores.

Así que te propongo que encuentres la felicidad en tu vida: primero decide SER feliz. Siendo feliz tendrás PENSAMIENTOS felices, HABLARÁS cosas felices, y como consecuencia lógica ACTUARÄS feliz.

¡Que tengas un feliz fin de semana!

domingo, 4 de septiembre de 2011

La mejor película que has visto: Tu Historia Personal - publicada el 04 de Septiembre de 2011

La mejor película que has visto: Tu Historia Personal

No existe ninguna historia más importante que la historia de tu vida. Esta podría ser definida como el conjunto de experiencias y aprendizajes que te han llevado a dar forma, al ser que eres hoy en día. Cada pensamiento, cada intención, cada sentimiento y cada acto, han contribuido a esculpir  tu personalidad y tu realidad. Muchos de estos eventos han sido adversos, pero cuando los observas en retrospectiva, te das cuenta que eran  necesarios para llegar hasta este momento particular de tu existencia.

Ahora tienes que considerar lo siguiente: esta maravillosa historia, como si de una súper producción de cine se tratara, tiene un solo escritor, un solo protagonista, un solo productor, un solo cinematógrafo y un solo espectador. Y todos ellos eres TÚ. Tú escribes el guión, diriges, actúas y presencias la película. Y más importante aún: Todas las personas que te rodean, no importa lo cercanos o importantes que sean, ni aún si se trata de tus padres, de tus hijos, de tu pareja, etc., son solo personajes secundarios en tu “película personal”.

Cuando algo “malo” ocurre en la trama de tu película, es muy cómodo culpar a los personajes secundarios de las desventuras del protagonista, pero si recuerdas que ellos son solo actores, el verdadero responsable es el escritor, quien orquesta todas las situaciones en las que todo el elenco se tiene que desenvolver.  También sucede que cuando uno de los personajes secundarios ya no sigue apareciendo en la trama, empiezas a creer que tu vida ya no tiene sentido. Pero no debes olvidar que es TU historia la que estás escribiendo, no la de nadie más. El protagonista debe continuar hasta el final, con o sin personajes de apoyo.

Existen muchas oportunidades para sentirnos “víctimas de las circunstancias”, sin embargo cuando asumimos la responsabilidad de que nosotros mismos creamos  nuestra realidad y entendemos que las malas experiencias son maestros disfrazados que van forjando nuestro propio poder ante la adversidad, entonces tenemos que aprender a sentirnos agradecidos aún por eso que de momento no entendemos y que catalogamos como “malo”.  Cuando estamos en el ojo del huracán es difícil de asimilar, pero cuando ves tu vida hacia atrás, lo entiendes claramente. Todo aquello que no me mata, me hace más fuerte.

Si eres honesto contigo mismo, pregúntate lo siguiente “¿Qué problema tengo ahora mismo, en este instante en el que estoy leyendo este artículo?”.  Seguramente que tu respuesta será: “Ninguno”. Sin embargo cuando ves tu vida en retrospectiva, te das cuenta que SI has tenido problemas. Y muchos. Ahora ¿cuál de esos problemas que tuviste en el pasado no se ha resuelto aún?, ¡Ninguno! Todos han sido superados de una forma u otra, por lo que de ello debes inferir que todos los problemas que vengan en lo sucesivo, también se resolverán.

Uno de los hábitos más contraproducentes que podemos tener como escritores vivenciales, es querer resolver la vida de otros dándoles consejos antecedidos por el clásico “Deberías”. Tal vez lo hagamos con buena intención, sin embargo, no es nuestro papel escribir la historia de los personajes secundarios ni mucho menos sentirnos mal por su actuación hacia nosotros o hacia cualquier otra circunstancia o persona. Cada quien tiene que aprender a tomar fuerzas de su interior y resolver sus propios asuntos. Dar una opinión es muy diferente de dar un consejo. La fábula del niño y la mariposa ilustran muy bien este punto.

“Un hermoso día de primavera, un pequeño niño jugaba en un florido jardín, De pronto algo llamó poderosamente su atención: era una crisálida que se estaba abriendo y de ella estaba emergiendo una colorida mariposa. Fascinado, el niño se quedó presenciando como ésta trataba de sacar sus alas del interior, pero sus esfuerzos parecían inútiles. Mientras más movimientos hacía, más parecía estar atascada dentro. El niño, conmovido, tomó entre sus deditos la crisálida y suavemente la abrió para que la mariposa pudiera salir.  La mariposa entonces abrió sus alas y cuando se disponía a emprender el vuelo, cayó al piso sin poder volar totalmente debilitada y vulnerable. El niño se quedó atónito sin saber qué hacer.”  Lo que el pequeño no comprendía es que el esfuerzo adicional que necesitaba la mariposa para salir de la crisálida, era necesario para que sus alas estuvieran suficientemente fuertes para volar y soportar su propio peso.

Te sugiero que compres una libreta o abras una hoja de texto en tu computadora y escribas un diario. Es importante que incluyas tus vivencias del día, pero no como una bitácora de trabajo, o como un listado, sino que tienes que narrarlo de forma emocional. Los sentimientos que resultaron de las experiencias del día son los que te van a dar la pista de cómo vas. De hecho, solo las experiencias que te los provoquen, son las que debes narrar con detalle. En una entrega posterior, vamos a hablar de la enorme importancia de los sentimientos.

El guión de la película de tu vida sólo puede ser escrito una vez, así que te propongo que lo hagas de la mejor forma posible para que tu obra sea magistral y cuando llegue a su fin, te retires feliz y satisfecho de la sala de cine. ¡Que tengas una vida maravillosa!

lunes, 22 de agosto de 2011

La Importancia del Diálogo Interno (Artículo Completo) - Publicada el 21 y 29 de Agosto del 2011

¿Cómo Platicas Contigo Mismo?  La importancia del Diálogo Interno
Por Rigo Vargas

Nuestra principal forma de comunicación es el lenguaje hablado. Cuando hablamos con la gente, tenemos oportunidad de exponer nuestras ideas y escuchar las ajenas. Sin embargo, cuando la boca está cerrada, (que es la mayor parte del tiempo) la voz de nuestra mente toma el control inundándonos de ideas que llegan en cascada y que desgraciadamente no son siempre positivas.
Vivimos en un mundo mental, donde absolutamente todo lo que nos rodea, nace primero en el mundo sutil, en el mundo de las ideas. De ahí empieza a tomar forma, hasta convertirse en algo sólido y tangible, que puede ser experimentado con nuestros sentidos. Tomemos el ejemplo del arquitecto: cuando va a construir una casa, primero tiene que imaginarla, después “traerla” del mundo de las ideas hasta su mesa de dibujo, o computadora y una vez ahí plasmarla en papel, para después integrar todos los materiales y fuerza de trabajo necesarios, hasta transformarla finalmente en el objeto sólido que es la casa fincada.
La física cuántica ha demostrado que el observador tiene influencia sobre lo observado, reaccionando de acuerdo a sus expectativas. Aparentemente, el mundo exterior no está desligado de nosotros, ni de nuestros prejuicios y tiende a manifestarse exactamente como esperamos que lo haga, sea para bien o para mal.
La mente como herramienta, es esencial para poder manifestar una idea como algo tangible. Sin embargo, tendemos a abusar de esta herramienta. Es como si utilizáramos un martillo para clavar y después estuviéramos golpeando todo a nuestro paso con él. La mayor parte de nuestros pensamientos se alejan de lo constructivo y tienen la horrible tendencia a ser todo lo contrario. Un día cualquiera, hazte el propósito de monitorear tus pensamientos y divídelos en dos clases: los que te hacen sentir bien y los que te provocan emociones negativas. Te vas a sorprender del resultado. Una persona normalmente tiene de diez a quince pensamientos “negativos” por cada “positivo” o neutro.  Esto se debe a que no tenemos el hábito de tomar consciencia de nuestros pensamientos y muy por el contrario, dejamos que éstos se apoderen de nuestro estado emocional, llevándonos muy frecuentemente a preocupaciones innecesarias o estados de stress que pueden implicar consecuencias negativas en nuestra salud. Dentro de nosotros habita un juez implacable que no da tregua, y que no solo nos condena, sino que todo el tiempo nos está recordando nuestra propia sentencia. Pareciera que nos encanta “masticar” una y otra vez las ideas, recuerdos o preocupaciones de algo que nos provoca inestabilidad emocional, al grado de crear una adicción a estos sentimientos. Incluso llegamos a creer que sólo si nos “preocupamos”, por nuestro trabajo, nuestras relaciones, nuestros hijos, etc. seremos buenos. Puedo añadir que hay muchas personas que te amonestan con la siguiente frase: “Es que no te preocupas lo suficiente”.  Después de todo, preocuparte es rezar para que suceda lo que no quieres.
Otra característica de nuestro diálogo interno, es el “Síndrome del viajero del tiempo”.  La mayoría, si no es que casi la totalidad de los pensamientos que nos llegan, se refieren a situaciones, personas y cosas que no están en el presente, sino en el pasado o en el futuro. Por ejemplo “¿Cómo le voy a hacer para pagar la renta?”, “¿Cuándo encontraré un trabajo donde me sienta a gusto?”, “¿Por qué no he conseguido pareja?”, “Debí haberla dejado hace mucho tiempo”, etc.  Son siempre culpas del pasado o preocupaciones del futuro. Usamos muy poco nuestro raciocinio para disfrutar o estar en el aquí y el ahora. Después de todo, nuestra vida se desarrolla en un eterno presente. “Hoy es el mañana por el que ayer te preocupabas”. Me llama la atención ver a la gente cuando camina sola por la calle: la inmensa mayoría van viendo al piso ensimismados en sus pensamientos y evidentemente ausentes de su entorno. El desfase del pensamiento ocurre no solo en tiempo sino también en espacio: si estamos en el trabajo, estamos pensando en pendientes de la casa; si estamos en la casa, estamos pensando en asuntos del trabajo, si estamos en el cine, estamos pensando en la seguridad de nuestro auto, etc.
La siguiente particularidad de nuestro omnipresente diálogo interno es que tiende a contradecirse con los hechos. Pensamos en hacer las cosas y luego en porque no las puedo hacer. Regularmente nos creamos el pretexto ideal para auto-boicotearnos. Nos engañamos a tal grado que hay no pocas ocasiones donde estamos haciendo algo que aunque sabemos que nos perjudica, nos justificamos de mil maneras, al grado que acabamos sintiéndonos satisfechos con aquello. Sin embargo en el fondo, sabemos que no estamos actuando de acuerdo a nuestras propias expectativas y eso nos crea una frustración silenciosa. “Puedo comer todo el pastel que quiera, al cabo que hago mucho ejercicio”, “Me fumo otro cigarrito, total, de algo me he de morir”, “Lo mejor de esta vida o es pecado o engorda”, etc.  
Entonces te preguntarás: “¿Qué puedo hacer yo para ponerle remedio a todo esto?”. Bien, lo primero es estar consciente de que todo aquello te ocurre.  “No te pre-ocupes ¡ocúpate!”. Tus pensamientos crean tus sentimientos, y  tú eres el único capaz de controlar tus pensamientos, por lo tanto, tú controlas tus sentimientos. Ahora ¿Cómo puedes controlar tus pensamientos? Muy fácil, escoge tú mismo que quieres pensar. Lo único que tienes que aprender, no es a evitar los pensamientos negativos, sino a sustituirlos por otros que sean agradables para ti. Soñar despierto es una alternativa muy sana  a los pensamientos negativos, sin abusar de ese estado.
En seguida sitúate solo en el momento presente y no desgastes tu energía en cosas que ya pasaron o en otras que quizá no ocurran. Decía John Lennon: “La vida es todo aquello que te ocurre mientras te la pasas haciendo planes muy distintos”. Cuando observas tu vida en retrospectiva, te das cuenta que siempre has tenido problemas, pero que TODOS se han solucionado de una forma u otra. De ello deduces que cualquier problema que tengas en lo sucesivo, también hará lo propio. Crea consciencia de tu alrededor: aunque pases diario por los mismos lugares, observa todo los detalles y aprende a disfrutarlos.  Siempre habrá algo interesante que no habías observado. Vive siempre en el presente.
La siguiente tarea sería ponerle voz a tus pensamientos. Cuando estés solo, habla en voz alta contigo mismo y te vas a encontrar que tienes cada vez más claridad de pensamientos, quitando poco a poco las contradicciones entre lo que piensas y lo que realmente haces. Podrás engañar a cualquiera, pero nunca lo harás contigo. “Soy amo y señor de lo que pienso, pero esclavo de lo que hablo”.
Después de todo, Gandhi estaba en lo cierto cuando elaboró aquella frase que te comparto a manera de reflexión final.
“Mantén tus pensamientos positivos, porque tus pensamientos se convierten en tus palabras. Mantén tus palabras positivas porque tus palabras se convierten en tus acciones.
Mantén tus acciones positivas porque tus acciones se convierten en tus hábitos.
Mantén tus hábitos positivos, porque tus hábitos se convierten en tus valores.
Mantén tus valores positivos porque tus valores se convierten en tu destino.”
Te espero en la próxima entrega. ¡Que tengas un maravilloso fin de semana!

Entrevista - Publicada el 13 de Agosto del 2011

Investiga la conciencia Humana
por Socorro Angulo

León, Gto.- "Vivimos en un mundo mental, donde absolutamente todo lo que nos rodea, nace primero en el mundo sutil, en el mundo de las ideas. De ahí empieza a tomar forma, hasta convertirse en algo sólido y tangible, que puede ser experimentado con nuestros sentidos por lo que la mente como herramienta, es esencial para poder manifestar una idea como algo tangible".

Así lo expresa Rigo Vargas, Licenciado en Administración de Empresas e Ingeniero en Sistemas Computacionales quien desde hace algunos años se ha interesado en la investigación de la conciencia humana y el impacto que tiene en la realidad que nos rodea.

Al respecto ha escrito varios ensayos, fruto de sus indagaciones, y también ha dado conferencias y cursos al respecto. Señala que actualmente está terminando de escribir su primer libro sobre este tema que él llama "Inspiración Motivacional" y que define como un conjunto de conocimientos que sirven para hacer la vida más llevadera y plena.

"La informática alimenta mi parte lógica y la 'Inspiración Motivacional' mi lado espiritual" explica.

Comenta que desde que era un niño le llamaba la atención que había cosas en su vida cotidiana que nadie le podía explicar y cuando por fin alguien se dignaba a hacerlo lo catalogaba como meras "coincidencias".

Cuestiones tan simples como "por qué siento una mirada de alguien que me ve a distancia, por qué si estoy pensando en alguien, de repente me llama por teléfono o me lo encuentro, por qué hay gente que todo le sale bien siempre y a otros no, etc" eran algunas de las preguntas que él se hacía.

"Yo estaba seguro que tenía que haber algo más allá de nuestros cinco limitados sentidos. Algo que no nos enseñaban en la escuela ni en la casa".

Cuando estaba en primero de secundaria, mi madre asistió a un curso al que fueron invitados los padres de familia de mi escuela, de lo que por entonces llamaban "control mental". Encantada, me lo recomendó y sin pensarlo lo tomé. Mi fascinación por los alcances de la mente y sus procesos, nacieron en ese mismo instante. A partir de ahí, devoraba cualquier libro que hablara sobre el tema y me sorprendió que no eran conocimientos de vanguardia, sino que provenían de épocas muy distantes y siempre habían estado ahí, listos para ser redescubiertos.

A últimas fechas me topé con el libro y la película de "Y Tú qué Sabes" y también "El Secreto" que de alguna manera resumían todos estos conocimientos.

Mi pasión fue tal, que me contacté con uno de los ponentes de la segunda, Bob Doyle y llevé un curso muy completo y a fondo sobre el mismo tema. Mi mentor me pidió que en la medida de lo posible, compartiera estos conocimientos con mi prójimo y precisamente por eso empecé a dar charlas y cursos sobre estos tópicos.

Pero lo mejor estaba aún por llegar, mi "examen final" para saber si en verdad ya todos esos conocimientos eran realmente míos.

Hace cuatro años experimenté una de las etapas más dolorosas de mi vida sufriendo pérdidas severas en los tres sectores más importantes de la vida de cualquier ser humano: económico, emocional y de salud. De pronto me sentía reflejado en aquella frase de Jodorowsky que decía "El camaleón, para conocer su verdadero color deberá postrarse ante la nada".

Había momentos en que no tenía dinero ni para las necesidades más básicas, me sentía solo y despreciado. Mi amor propio flaqueaba. Parecía que mi vida ya no tenía sentido. Y fue justamente entonces, en medio del ojo del huracán, que todos esos conocimientos, hasta entonces más teóricos que prácticos, hicieron su reaparición y los apliqué en mí mismo y mi vida comenzó a cambiar para bien de forma exponencial.

Aún hoy en día continúo en franca recuperación pero ahora me considero un hombre feliz, realizado, amado y como no, con cicatrices de guerra que ayudaron a formar a aquel que ahora se refleja en el espejo.

"Lo que pretendo es que la gente comprenda que cuando su conciencia cambia, las cosas situaciones y personas que te rodean también lo hacen, pero hay que trabajar sobre ello" por lo que espero poder compartir, semana a semana con los lectores algunas de esas maravillosas perlas de luz que iluminaron mi camino otrora incierto.  

Referencia:  http://www.oem.com.mx/elsoldeleon/notas/n2184398.htm